Manuel de la Tomasa y Luis Medina protagonizan una de las noches dedicadas al Círculo Flamenco de Madrid. La propuesta se apoya en el cante de estirpe y en una guitarra concebida desde la escucha, la sobriedad y el respeto por la voz. Manuel de la Tomasa llega asociado a una genealogía flamenca de enorme peso, con una defensa del cante clásico que conecta con la solemnidad de los estilos grandes y con una forma de decir que exige silencio, atención y entrega. A su lado, Luis Medina aporta una guitarra elegante, precisa y sensible, más interesada en acompañar y elevar el cante que en imponerse sobre él.